Otro dato importante es que el que pierde una pieza, pierde una prenda.
Que empiece la partida.
Muevo el peón que está delante del caballo. Mi primer movimiento es siempre el mismo. Una estrategia básica. Si te acuerdas de todos puedes ganar la partida en sólo 14 movimientos. Te toca a ti. Haces lo mismo moviendo el mismo peón. Quizás también sepas esta estrategia. Muevo un peón para comprobarlo. Te das cuenta de mi error. Me comes un peón y me quito la sudadera.
-No juegues con fuego, o tu rey acabará pagando las consecuencias -dices mientras levantas la comisura izquierda de tu boca.
Te como dos peones y sacrifico otros dos míos.
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Seguidamente tengo que mover mi alfil protegido con otras dos piezas. Toca sacar al caballo al campo de la batalla.
Antes odiaba al caballo. Ahora da con sus movimientos mucho más que ir en recto o diagonal.
Me como sus afiles y tres de sus peones, pero sacrificando mis dos torres.
Esto se va poniendo interesante. Lleva unos calcetines, una camiseta de tirantes y un bóxer negro. A mi me quedan unos culots rojos y una camiseta blanca y la ropa interior.
Le llevo ventaja.
Después de mirar el tablero y la poca ropa que le queda me planteo una estrategia de tres pasos. Sonrío inconscientemente.
-Vamos, que no tengo todo el día. ¿Estas teniendo una visión o qué?
-Cualquier movimiento puede llegar a ser un suicidio sin sentido, si no se tiene paciencia, nene -digo recordando las palabras de mi primo, que fue el que me enseñó a jugar al ajedrez todos los veranos cuando era pequeña.
Muevo mi alfil a D6.
-Mal, mal, mal, muy mal pequeña. ¿Y tu otro caballo? ¿En que estás pensando?
Me quito la camiseta. Te vas a enterar. Muevo mi alfil a E8.
-Vaya, vaya, ¿ahora quién se ríe, vaquero? Dile adiós a tu reina.
Me mira desconcertado. Traga saliva. Se quita los calcetines bajo mi mirada. Y sin pensarlo demasiado mueve una de sus torres. Despídete de ella. Se quita la camiseta. Sólo le quedan el bóxer. Lo miro de arriba abajo. Victoria.
- Me has ganado, me rindo, maestra - dice y me suplica piedad.
- Que cobarde. No puedes rendirte. ¿Cómo puedes abandonar a tu rey cuando esta indefenso a punto de morir?
- No me preocupa para nada la muerte de mi rey, sino lo que eso conlleva su muerte.
Lo miro con orgullo y le digo que haga el último movimiento que puede hacer.
Jaque Mate. Su rey muere.
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