A los que están, a los que estuvieron, a los que no podrán volver a estar. A los que están cerca, y a los que están lejos. A los que echo de menos. A los que han pasado y se han ido, por cobardes, a los valientes, por quedarse. A los conocidos, y a los que nunca dejaré de conocer. A los que hicieron daño para valorar a quienes no me lo harían nunca. A los héroes que se han atrevido a salvarme, a los que nunca fueron salvados. A los que viven en un cuento, a los que hacen historia. A los que se han atrevido a entrar en mi vida. A los que vendrán en el futuro. A los que han estado en el pasado, pero no están olvidados. A los que luchan, y a los que obligan a otros a hacerlo. A los que sueñan, a los que cumplen sus sueños, a los que sus sueños son cumplidos por otros. A los que me hacen soñar. A los que me roban el aire para calentarse las manos. A los que sonríen, y a los que me hacen sonreír. A los idiotas que me hacen reír. A los que nos hacen perder la noción del tiempo, pero no perderlo. A los que me regalan chuches y dulces, aunque otros me amarguen la vida. A los que creen, a los que me dan esperanzas, y a los que no. A los que lloran, pero sin hacer llorar a nadie más. A los niños que se quedan embobados viendo los teatros. A los que no les guardo rencor, a los que sí se lo guardo, por si vienen a buscarlo, algún día. A los que quise, a los que quiero y a los que pase lo que pase, pese lo que pese y me pisen lo que me pisen, seguiré queriendo. A ti, que no te quiero, porque eso lo puede hacer cualquiera, que te amo, siempre un poquito más y siempre un poquito antes. A todos vosotros:
¡Feliz Na(vida)d!
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